miércoles, 25 de abril de 2007

La crisis de la identidad perdida

(Por Akai oni).

Introducción:

Las palabras que siguen a continuación fueron escritas en noviembre de 2006 para el foro de InfiernoRojo.com, inspiradas por la gran confusión de criterios y la total desorientación del camino a seguir para el fútbol del club mostrada por los hinchas tras los primeros traspiés del ciclo Burruchaga. Hoy la volvemos a presentar en este flamante Paladar Rojo, con algunas necesarias correcciones y actualizaciones pero exactamente con el mismo espíritu… y con las mismas esperanzas. (Akai oni).


Este topic va inspirado por otro creado por el Chino Outes, a propósito de que no hay equipo. El mismo me hizo pensar en varias cosas. Es largo, así que si no tienen ganas de leer pasen a otro tema. No me voy a ofender. Pero si llegan hasta el final, por favor opinen...

Desde que veo fútbol, en particular a Independiente (hablo del remotísimo 1973), recuerdo haber oído hablar siempre de la tradición de buen fútbol del club, de sus destacados jugadores y de las numerosas epopeyas realizadas. Lo del “paladar negro” es una metáfora surgida en la década pasada, pero que simboliza el gusto de los hinchas por el fútbol vistoso, técnico y bien jugado, no exento de corazón ni garra. Es decir, un paladar fino, acostumbrado a la más alta calidad, incapaz de aceptar imitaciones o productos inferiores.

Los hinchas, claro. Uno es hincha. Y del Rojo, nada menos. Uno aprendió a diferenciarse del resto, como los bosteros sin ir más lejos. Un amigo hincha de ese club me decía, no mucho tiempo atrás: “Sí, el equipo de Basile va al frente y juega lindo… pero eso no es Boca. ¡No es Boca! Yo quiero garra, sacrificio, huevos y ganar sufriendo”. Tenemos escuelas y paladares distintos, desde luego. La mayoría de los demás hinchas se conforman con ganar como fuere y a quien fuere y sólo tenemos algún paralelo con los de River y quizás Argentinos Jrs. en cuanto a la predilección por el fútbol bien jugado. Ergo, por el fútbol protagonista, de ataque y buen trato de pelota.

Los hinchas, insisto. Porque los dirigentes de nuestro club (no necesariamente los actuales, sino aquellos que están desde hace varios años atrás), que antes la tenían clara, en algún punto perdieron la brújula. Y habiendo sido capitanes de un barco -el club- con intrépidos tripulantes -el equipo-, acostumbrado a navegar donde fuera, de noche, con tormenta y en los océanos más bravos, hoy son apenas náufragos en una balsa que no sabe hacia donde va, que cada tanto divisa tierra y cada tanto amaga con hundirse. Es la imagen que me parece pinta mejor lo que aquí sucede: no se tiene idea de qué quiere hacerse con el fútbol del club.

Volviendo al comienzo, desde que recuerdo el perfil del técnico Rojo era claro: un tipo que favorezca el fútbol de ataque, que entrene un equipo protagonista y en lo posible, que sea “del riñón del club” (otra metáfora más o menos reciente). Sólo recuerdo como excepciones a Miguel Ignomiriello (1976, año de recambios y debacles) cuyo equipo vivió desbalanceado y perdió la copa Libertadores, y más cerca en el tiempo el Indio Solari, que aún siendo campeón en el ‘89 fue sordamente resistido porque su equipo “era amarrete”.

Repasemos la última década, más o menos donde se inició el despiole: la cosa empieza allá por el tenebroso 1990, donde el ex Ñuls Solari se va por malos resultados y estilo “demasiado práctico”; lo reemplaza el Pato Pastoriza, un tipo del club y de ataque. Dura poco y nada: el equipo es malo con ganas y se le refriega por la jeta su tendencia a vivir de asados. Se va, claro. En el ’91 hay pocos $$$ y se apuesta a la sobriedad extrema: llegan Bochini (tras su flamante retiro) y Carlitos Fren, que arman un equipo apostando a los pibes y con dos o tres refuerzos de terror (Hicks, p. ej.) traídos como de lástima por dirigentes reticentes. Ambos la pilotean hasta donde pueden, pero se tienen que ir entre insultos y acusaciones de inutilidad: aparentemente ninguno de los dos sabía nada de fútbol y en el fondo eran dos ladrones, en especial el Bocha que se levantaba tarde.

Hora de volver a las fuentes con un tipo serio (echado en su momento por un par de finales perdidas ahí): Nito Veiga y el paquete de jugadores del Padrino Aloisio: sólo Cagna y Perico Pérez se salvan del escarnio y el equipo renovadísimo fracasa. Veiga, recibido con bombos y platillos, se va abucheado por loser y viejo choto que no caza una del fútbol actual.

En busca de alguien aggiornado, toma las riendas nada menos que Pedrito Marchetta, aquel trasnochado rey del empate. A pesar de su estilo amarrete logra un subcampeonato, pero se lo echa argumentando que el equipo no jugaba a nada. Se trae entonces a Miguel Brindisi que toma la base de ese equipo, la pule y lo saca campeón local, de la Supercopa y de la Recopa. Pero dura poco y se va con el equipo pinchado y mucho misterio alrededor. Lo sucede el mítico e intocable Chivo Pavoni: 2 victorias, 3 empates, 4 derrotas y bye bye baby, otro que “no sabe nada”, incapaz –tan luego él- de entender que “acá hace falta garra”.

Es el turno del Zurdo López, por segunda vez en el club: se anticipa coraje, garra y sacrificio. Si bien gana la Supercopa del ‘95, siempre fue resistido por los hinchas a quienes el equipo nunca terminó de convencer (de hecho, la copa se ganó… perdiendo, aunque fuese en el Maracaná). Se fue en menos de un año, porque “está para un equipo chico”. En busca de más orden y todavía más sacrificio “a tono con estos tiempos, el fútbol lírico se acabó” se convoca a Gregorio Pérez, famoso por su aguerrido Peñarol. Logra golear a River en el gallinero 4-1, pero sólo gana ese y otro partido mas de los 10 que dirigió al equipo. Había que rajarlo “por chorro y por inútil”. Y se lo rajó nomás.

Los dirigentes comprenden ante el revés que hay que empezar de cero y confiar en los valores en ascenso y le dan la manija a Humbertito Grondona, un técnico joven y moderno que comprende la problemática actual, cuesta menos que otros... y está emparentado con los capos del poder futbolístico local, una mera coincidencia. Duró 9 fechas y se lo echó por las mismas razones que a Pérez. Llega el turno de Menotti: de un auténtico rejuntado de muertos en vida arma un equipazo espectacular que no salió campeón solamente porque el torneo se interrumpió poco antes del final y –ya contratado por la Sampdoria- debió abandonar el barco. Rara avis, Menotti fue quizás el único DT que no fue despedido en todo este período. Pero habría revancha…

Tomó el equipo Gareca, flamante DT y jugador muy querido a pesar del poco tiempo que estuvo en el club. Falló en sacar campeón al casi campeón equipo de Menotti y le fue peor aún en el repechaje para la copa con Colón, en 1997. Afuera entonces “por inexperto y blanducho”. Volvió Menotti y arrimó el bochín, pero nada fue lo mismo y se fue, entre puteadas de quienes hasta ayer lo alababan. Hacía falta “garra, experiencia y alguien que realmente sea del club”: sólo podía asumir Enzo Trossero. Le fue bien pero no salió campeón, el ciclo se fue desgastando y tuvo que irse en el 2000. Se buscó alguien que defendiera la pelota al piso y no costara mucho dinero: Osvaldo Piazza parecía el indicado, pero no lo fue. Sólo gano 10 de 34 partidos, con un final lamentable. Se lo echó “por segundón y fracasado”.

Volvió Trossero para el Ap. 2001 con el apoyo de toda la dirigencia, pero confirmando que segundas partes nunca fueron buenas: ganó 6 partidos de 16 y se lo invitó a retirarse “por no alcanzar los objetivos propuestos”. Tuvo que hacerse cargo del muerto el inoxidable Negro Clausen, sin apoyo dirigencial ni jugadores: le tocó la peor campaña de la historia. Mucha gente opinó que todo era culpa exclusivamente suya dada su inexperiencia en primera como DT y se tuvo que ir.

Llegó el Tolo Gallego, que de entrada no dio pie con bola y el equipo terminó decorando el fondo de la tabla, pero cuando tuvo los jugadores de Grinbank lo sacó campeón jugando (la mayor parte del tiempo) el estilo que le gusta a la gente y llegando al final con el último aliento. Pero al torneo siguiente –el cual todo el mundo anticipaba igual de exitoso- misteriosamente los mismos jugadores parecían zombies, y... se tuvo que ir.

2003. Ducatenzeiler, definitivamente a cargo del rumbo, se devana los sesos y concluye en que el fútbol de ataque es arcaico y demodé y que el club necesita un DT práctico, defensivo y corajudo, acorde a los tiempos. Basta de lirismos que a nada conducen. Llega Ruggeri y con él muchos jugadores, entre ellos el antiguo ídolo Luis Islas. Nadie lo quiere y el tipo poco hace para cambiar la situación con un equipo corredor pero sin fútbol. Tras colgar a Islas y culparlo de la situación, se va tras 5 derrotas en 14 partidos. Llega Chiche Sosa, que intenta pero no puede cambiar mucho las cosas que digamos y no lo dejan hacer la de Gallego: tras el resto del torneo donde se resistió lo que se pudo y como se pudo, con la promesa de traerle refuerzos en el futuro, repentinamente deciden rajarlo “para buscar un DT de auténtica jerarquía”.

Se opta entonces por volver a las fuentes y vuelve el Pato por quinta vez, pero el equipo (apenas reforzado) muy poco logra, fracasando especialmente en la copa. Cuando más arrecian las referencias a sus métodos arcaicos o a su gusto por los asados en vez del “trabajo en la semana”, por desgracia el técnico más ganador de la historia de Independiente se va del club y de este mundo, al menos sin haber tenido que sufrir el escarnio de que lo echen los infelices de turno.

Toma el timón nada menos que Bertoni, jugador emblema de los ‘70s y supuesto enamorado del fútbol ofensivo. Una campaña despareja hace que se lo invite a retirarse antes de tiempo “por malos resultados”. A Bertoni lo sucede rápidamente Monzón, otro icono del club: gana uno, empata uno y pierde el otro. Y decide irse sin que lo echen.

Vuelve entonces Menotti repatriado de apuro como genuino representante del fútbol de paladar negro que todos desean o parecen desear. Pero Cangele no lo entiende, buena parte de la hinchada no le tiene paciencia, el equipo funciona un partido sí y dos no y se lo echa tras sólo dos o tres victorias en 10 juegos. Toma el volante Santoro, que hace -inesperadamente- una buena campaña (perdiendo un solo partido) pero anunciando su retiro ya antes de empezar: fue sólo para dar una mano en la emergencia.

Mientras todos dudan acerca de si Santoro sí o Santoro no, los dirigentes no pierden el tiempo y vuelven a cambiar de rumbo. Se decide apostar otra vez a la coherencia y al pragmatismo y se contrata a Falcioni, que promete practicidad, sobriedad, sacrificio y puntos. Fútbol, no necesariamente. Logra un primer torneo aceptable gracias a la explosión definitiva de Agüero y el equipo se hunde al torneo siguiente, aunque (milagro) logra llegar al final de su contrato.

Es hora de buscar un DT que sea del riñón del club y que apueste al fútbol protagonista y de ataque, con una visión moderna: llega el esperadísimo Burruchaga, se contratan jugadores importantes (Denis, Montenegro, Gioda), el equipo arranca como los dioses… y luego se desinfla, obteniendo un cuarto puesto. Al torneo siguiente, las bajas (Orteman, Álvarez) se sienten más de lo esperado y los refuerzos (Moreno, Báez, Escudero) poco o nada aportan. Se habla de mala suerte, corren rumores de una cama de los jugadores, la situación no cambia. El equipo alterna partidos buenos y malos, no merece perder en muchos de ellos pero las derrotas llegan igual: la paciencia de la gente se agota con dos resultados tan adversos como inesperados y Burruchaga se ve obligado a retirarse.

Y otra vez vuelve a empezar el ciclo: llega Santoro por cuarta vez, con su humildad, su prestigio y su chapa de bombero apagaincendios a cuestas, mientras se comenta que su continuidad depende de los resultados y a pesar del apoyo mediático dirigencial se rumorean todo tipo de nombres para sucederlo. ¿Qué final le espera? El típico de los últimos quince años, parece.

Conclusión: se cambia de rumbo más que de calzoncillos. Se apuesta a un sistema y se lo desecha al primer revés. Si el ataque fracasa, se busca un DT práctico y astuto. Si el pragmatismo defensivo fracasa, de inmediato se quiere volver a las fuentes. Se habla de “identidad”, de “estilo” y de “coherencia”… y tenemos los antecedentes ya expuestos. No se sabe qué se quiere, no se sabe donde se apunta, no se sabe qué se busca. ¿Pueden esperarse éxitos en un panorama así?

¿Cuál es el verdadero estilo que se quiere? Si lo sabemos todos, ¿por qué tantas idas y vueltas? ¿No será hora de dejarse de joder y darle tiempo al tiempo? ¿De tener un poco de fe, cuando menos? ¿De no desesperarse cuando no se obtienen resultados en cinco minutos? La identidad Roja, mientras tanto, sigue perdida en el espacio, esperando que alguien la encuentre. Ojalá sea Santoro, y ojalá le demos el tiempo necesario.

15 comentarios:

Demian dijo...

Impecable... Excelente...
La verdad... habia muchas cosas que uno no recuerda, por el simple hecho de no querer recordarlas...
yo tambien, espero de todo corazon, que la paciencia no se acabe, sea con el tecnico que sea... pero... de un dia para el otro las cosas no cambian...

Un abrazo grande muchachos... voy a intentar pasarme seguido por aca...

ah!... y leer esto no es perder el tiempo... es algo que todos los hinchas del rojo deberian hacer...

Shisus dijo...

Gracias Mago!!!! habrá más, y mejor!!!!.

Anónimo dijo...

Akai, no había leido esto en aquella oportunidad que fuera publicado originalmente.
La verdad es que me parece buenisimo, pero debo decirte que me sorprende el cúmulo de información y lo preciso de los datos.
Ocurre que el ritmo de vida que uno lleva hay cosas que parecian olvidadas, pero no..., están ahi, latentes, solo basta que alguien las convoque, ( como con estas palabras publicadas acá ), y vuelven a la luz.
Muchas gracias por traerlas y creo que, si el objetivo era hacernos pensar, lo has logrado.
Un abrazo.
Osvaldo_m

Shisus dijo...

Cuando decidimos arrancar con este proyecto enseguida convinimos con Akai Oni que como primer artículo estuviera "La crisis de la identidad perdida". Este escrito fue muy pedido en el foro y... fue un acto de justicia ponerlo al alcance permanente de todos.

Si sirvió para recordar, reflexionar, recapacitar, etc. valió la pena.

Un abrazo enorme.

walter dijo...

retu comentario es por demàs excelente y ya que estamos en recordatorios, deberias incluir a la larga lista de jugadores que pasaron por el club sin pena y sin gloria , lalista es extensa y cada tecnico arrimò una.
demàs està decir desde donde arranca la decadencia roja, desde el preisdente sande hasta el ladron mas grande que fue el hector. tengo varias anecdotas contadas por protagonistas para ver como se llenò los bolsillos este buen señor.

Anónimo dijo...

La historia "roja" es motivo de orgullo para todos nosotros, no la reciente por supuesto. La época del "paladar negro", que claramente se terminó, es también algo muy gratificante y algo que todos quisieramos poder retomar algún día. En eso no dudo que coincidimos junto a que es una farsa plantear un debate en los términos de paladar negro versus garra porque una cosa no impide la otra. Pienso también que la identidad "roja" está claramente en crisis y creo que no hay título que grafique mejor el presente y reciente pasado nuestro que ese.
Esa cualidad es propia del club como institución, es histórica y siempre se debió haber mantenido. No importa ya en qué momento se falló, por qué y quién es el culpable (salvo cuando hablamos de dirigentes que se robaron plata de los socios, pero ese es otro tema), la cuestión es que el "paladar negro" es historia y a partir de ahí cambio mi perspectiva de la tuya. Son dos cosas distintas sentirse orgulloso por el paladar negro que exigir el paladar negro. Y acá nace la intolerancia genereal y esteriotípica del hincha de independiente, o del plateísta en todo caso, que es gente mayor por lo general que estuvo presente en épocas gloriosas y sólo se preocupa por el espectáculo que brinda independiente (no ignorando el resultado, por supuesto), algo que no considero mal, aclaro. Y es en ese afán de querer exigir permanentemente eso que el hincha (una parte importante de ellos) se torna intolerante y no hay respaldo por los procesos. Esto va de la mano de que los resultados mandan, obviamente. Creo que el hincha también favorece (con esto y otras cosas más) a esta crisis de identidad porque, al no querer admitir este negro presente, no soporta términos medios y baja muy poco su grado de exigencia, que está muy por encima de la realidad actual (con ver las posiciones en las que terminó independiente los torneos de los úlitmos 15 años alcanza y también con recordar a sus jugadores!!). Y el foco también lo apunta mal, a mi criterio, porque le atribuye al técnico capacidades sobrenaturales que le permitirían, con los mismos jugadores que están fracasando y no tienen el nivel esperado, lograr el funcionamiento que reclaman y sacar campeón al club (aunque hoy quizás a muchos de ellos les alcance con que independiente juegue las copas). Creo que un técnico no es lo que determina el paladar negro, aporta su parte pero lo primordial son los buenos jugadores y, lo más primordial todavía, es que surjan de nuestras inferiores. Es ahí donde se debe tratar de que renazca eso que hoy parece tan alejado, no comprando (aunque puede servir como parche un rato) o contratando técnicos "magos", sino enseñando a los futuros jugadores del club qué es el paladar negro y cómo es el ideal que se debe tener de equipo. Se tiene que buscar que en las inferiores se trabaje en pos de eso. Mientras tanto hay que tolerar y entender la realidad. El paladar negro desapareció y para volver a tenerlo hay que soportar una reconstrucción que durará o duraría años, por lo que los técnicos que vienen no traicionan la hisotria del club, sino que trabajan en este nefasto presente, por eso se los debe respetar, ya que son sólo una parte de todo el sistema, en el cual nosotros como hinchas también tenemos un rol.

Anónimo dijo...

hola, postie en el foro, pero no me queria borrar de este lugar

un saludo grande a shisus y a akai que se la pasan pensando en el rojo

Anónimo dijo...

Bueno, ahora que solucioné el quilombito cibernético que no me dejaba escribir mensajes en los blog, quería decir que el artículo no podía ser mas claro.
Espero que aprendamos de los errores cometidos.

Saludos.

P.D.: akai, no querés elegir vos el próximo dt? jejeje

Anónimo dijo...

Gracias Laucha, me alegra que te haya gustado... la verdad que no me animo a elegir el proximo DT ni a tirar ninguna primera piedra (a ver si todavia se me queda pegada en la mano). Saludos y gracias por leerlo.

Anónimo dijo...

Sigo contestando de atrás para adelante, esta vez a Pedrote, a quien le agradezco sus palabras y creo estar debiendole varios comentarios al respecto de este topic... si me los refrescas aca o por PM en el foro, esta vez prometo que cumplo. Y lo prometido es deuda (y deudas son, justamente, lo que me sobran). Un abrazo.

Anónimo dijo...

Gracias Walter, no quiero parecer poco original diciendote lo mismo que a todos pero si te gustó, me pongo muy contento: siempre es bueno encontrar gente que esté interesada y/o preocupada por los mismos temas.
En este caso el tema fue analizar el conflicto permanente entre lo que (supuestamente) debe ser Independiente como equipo y la poca coherencia de los dirigentes para lograr este objetivo, todo aderezado por la impaciencia perenne de muchos hinchas. Para la proxima prometo ocuparme de los jugadores. Un abrazo y nos seguimos leyendo.

Anónimo dijo...

Gracias Osvaldo M, repito lo que a todos: me alegro de que te guste etc. etc. (son las 2 am y no estoy muy original a esta altura); los datos hay que agradecerselos a mi memoria, a la revista El Grafico, los diarios Clarin y Ole y a la web en general, pero me alegro decir que la mayoría de ellos los conservo en algunas viejas neuronas rojas.
Gracias especialmente por tu ultima frase. A vos y a todos los que les gustó, la mejor atencion que pueden tener conmigo y con todos los que escribimos es difundir el foro entre quienes supongan puedan estar interesados. Un abrazo y espero verte seguido por aqui.

Anónimo dijo...

Gracias w1z4rd (tu forma de escribir el nick me hace acordar a un disco de M4r1lyn M4n5on), veo que interpretaste todo a la perfección. La alusión a la pérdida de tiempo la puse por la poca afición de muchos pibes a no leer algo que tenga más de dos renglones, y a veces ni eso. Un abrazo...

Anónimo dijo...

zEstimado Anónimo,
ante todo gracias por escribir y por haberte molestado en leer este extenso topic. Tu respuesta es casi igual de extensa y no sé exactamente por donde empezar o donde resumirla, pero creo que hablamos de lo mismo, con una salvedad: cuando hablo de "paladar negro" no me refiero a un estilo de juego o a una calidad de jugadores que nuestro equipo ya no tiene , sino -y lo remarco- a la manera de apreciar el juego. Hemos visto tanto y tan bueno que es casi imposible mirar esta actualidad sin sentir que un detalle fundamental falta en el cuadro, por más buena voluntad con que lo miremos. Creo que en ese sentido el paladar negro no ha desaparecido (como no desaparece la capacidad de distinguir el bien del mal, espero)y creo que no está mal desear el retorno del buen juego, el cual debe reclamarse con la claridad mental necesaria y sin histerias.
A esto apunta el sentido del topic: al conflicto entre lo que jugadores, dirigentes e hinchas enuncian debe ser el estilo de juego de cada equipo que respresente al club y la realidad de los hechos, que a menudo está teñida de incoherencia.
Por otro lado, me gustó lo que señalaste sobre la creencia en los poderes sobrenaturales de los DT's, falacia alimentada por todos los protagonistas del circo del fútbol y que alimenta el espectáculo de la histeria. es cierto que los cambios empiezan por uno mismo y por las raíces, por lo cual coincido en lo que señalás de las inferiores y el trabajo serio que debe hacerse con ellas. En fin, la historia sigue teniendo final abierto, por fortuna. Un abrazo y gracias por tu opinión, la cual encontré muy interesante. Volvé cuando quieras.

Anónimo dijo...

Akai, 100 puntos el post, bravo hermano.

Estoy de acuerdo en todos los conceptos, igual, me lleva a un montón de cosas que no entiendo:

Porqué lo dirigentes siguen haciendo cagadas si saben que las están haciendo, es como tropezarse siempre con la misma piedra en una avenida empedrada..., así parece que estamos...

Yo supongo que los dirigentes o una buena parte son tipos honestos que quieren al club y ponen su mejor esfuerzo para que salga adelante; entonces, porque la falta de sentido común, que los lleva a decidir así.

Es claro que un club crece o se cae por la política de la dirigencia, y que los resultados deportivos pueden influír, pero no pueden ni deben tener mucho peso en el crecimiento institucional de un club (salvo para traer más hinchas o socios).

Si la dirigencia realmente se la bancara, encararía un proyecto que sabe que es serio y destinado al éxito y lo respaldaría por más que toda la cancha putee al equipo y al técnico todos los domingos hasta que empiece a caminar todo.

Es cierto que compramos jugadores para el culo y que son tipos sin huevos, corazón, actitud, garra, ganas de transpirar POR la camiseta o como quieran llamarlo. Cuando digo eso no hablo de picapiedras o tipos pegadores (podés tener mucho talento y huevos y vergüenza para jugar, ej. un tal Diego Armando MARADONA, más huevos que talento). Podríamos traer pibes del interior por mucha menos guita que tengan todo eso o jugadores de equipos de las otras categorías con ganas de andar bien y sed de gloria más que por la guita.

Yo creo que hay que tener un club estabilizado económicamente, que se pueda bancar y generar ingresos y tener superávit, bien administrado, que cumpla la función social que es para lo que se creó el CAI y después armar un equipo de fútbol con un técnico que pare un equipo a jugar como nos gusta y bancarlo dos, tres o cuatro años; traer jugadores menos pretenciosos pero con corazón, que tengan vergüenza de perder y jueguen por orgullo aparte de por guita y fundamentalmente ir armando unas inferiores con pibes de talento que reclute gente que sepa de fútbol y que sea buena para evaluar el carácter de las personas que también es importante (tanto como el talento).

Saludos.

Diavolo