+ Tener de regreso a Santoro. Un personaje que siempre ha dejado sangre, sudor y alma para el Rojo siempre es bienvenido. Él se considera más “un soldado” que “un bombero” de Independiente, pero en el fondo poco importa: como ambos, cumple con su deber arriesgándolo todo. Y eso siempre se aprecia.
+ Los últimos 20 minutos. Quince, pónganle. Pero fue justo un poquito antes de e inmediatamente tras el gol (mal) anulado a Gioda. Independiente mostró que a despecho de ausencias y de cambios de DT o de planteos, es capaz de tomar el volante del partido y ser protagonista. No brilló pero recuperó la pelota, se armó mejor y tuvo ocasiones para liquidarlo. Lástima que el despertador sonó tarde… pero más vale tarde que nunca.
+ Las situaciones de gol. Dos del Rolfi contando el cabezazo casi casi, la tapada de Barovero a Denis del final, la de Oyola previa al gol de Gioda, el gol de Gioda, una de Ledesma que se fue por arriba, dos de Fredes y Pusineri en el primer tiempo… si jugando tan poco pudimos arrimar peligro, es otra cosa para el rescate.
+ Assmann. Un tiro libre de Sánchez y un cabezazo letal de Nieto figuran entre sus mejores hazañas. Pero tuvo varias en este partido donde fue figura. Sereno, sobrio, veloz de reflejos, mejor en los saques, cada vez más asentado en el arco: el pato que tuvo que pagar en el torneo anterior por su falta de experiencia parece que empieza a dar resultado.
+ Pusineri. Una alegría verlo en tan buen nivel. Atento, más rápido en sus desplazamientos, luchador, hizo pesar su experiencia y mientras el físico le respondió fue uno de los más criteriosos del equipo.
+ Fredes. Nunca me termina de gustar pero lo de este partido fue para la esperanza. Tras el duro golpe que le aplicara Barrientos, se le aclaró la cabeza y fue más efectivo con los pases, colaboró en crear situaciones y hasta tuvo una propia. Fue importante en la levantada.
LO MALO
+ La primera media hora del primer y del segundo tiempo. Decir “horrible” es poco. Independiente fue superado a base de actitud por un Huracán mediocre cuyo único mérito fue salir a buscar el partido con argumentos sencillos pero irrebatibles. En dichos lapsos, vimos al medio superado, el ataque anulado, la defensa apurada. Casi no hubo situaciones de gol y si las hubo fueron de casualidad: faltaron ideas para romper el cerco pero también faltó decisión para confiar en las propias fuerzas. En fin: uno no se da la cabeza contra la pared porque más o menos así empezó el otro ciclo de Santoro, pero que los ojos (y el paladar negro) duelen… duelen.
+ La cuestión de la actitud. Si el equipo quiere pero no puede o puede pero no quiere es un tema eterno desde hace varios años, y el ex equipo de Troglio, actual de Santoro, no es la excepción. Más allá de este punto que da para un análisis profundo, el tema es que se regalaron tres cuartos del partido, y eso no sólo es feo de ver sino descorazonador. Más todavía cuando el equipo demuestra que puede, en los últimos 15’. ¿Por qué ceder el protagonismo? ¿Por qué tienen tan poca fe en sí mismos estos jugadores? Misterio… y sufrimiento.
+ Quedarnos con las ganas de ver al Patito. Mareque reemplazó a un alicaído DiGregorio y Calello a un cansado Pusineri: cuando se lesionó Matheu el tercer cambio fue obligado. Pero tampoco hubo muchas ganas que digamos de poner al potencial destrabador de este partido… Habrá que armarse de muuuuucha paciencia.
+ El gol anulado a Gioda. Foul no fue, mano tampoco, offside menos. Grosso error del árbitro. Incluso a pesar de las fallas se pudo haber ganado con esto porque a partir de ahí Huracán se quedó, como si le hubieran marcado en serio.
+ Ledesma. Ver Copa De Plomo.
+ Di Gregorio. Muchos nervios, poca marca, tremendas imprecisiones. Fue bien reemplazado por el mucho más sólido Mareque.
LO FEO
+ La sensación de ver todos los torneos la misma película. Contratamos un DT, le va más o menos bien, se hace una campaña pasable, llega el receso y al siguiente torneo se viene todo abajo inexplicablemente, se echa al DT y luego se llama a Santoro y se le reclama que el equipo tiene poca audacia pero se aplauden los resultados y se le reconocen abundantes méritos mientras se busca otro DT, etc. etc. etc. Por supuesto, nunca hay un final feliz sino abierto, para que haya un nuevo episodio. Ni en las nueve películas de “Viernes 13” se repitió tanto una misma fórmula…
+ La sensación de que el equipo ya no puede pelear por nada. Eso y no otra cosa reforzó el partido contra Huracán. Ganará algunos partidos, empatará otros tantos, posiblemente pierda algunos (cruz diablo), pero estamos lejos de entrar a alguna copa y ni hablar de pelear por el torneo, salvo que haya alguna especie de milagro.
+ La cantidad de amarillas y rojas. Ledesma se hace echar como un gilipollas, DiGregorio y Fredes no le andan lejos, Calello juega por el artículo 225, hay otros tantos en capilla… muchachos, a controlarse.
+ Las lesiones. Machín, Herrón, Grisales, ahora Matheu. Y digamos que Fredes se salvó de alguna peor. Más allá de las preferencias personales, no sobran jugadores y la formación titular no se puede mantener ni queriendo. Mala racha.
+ La novela de Totono. Que los viajes, que los pasajes, que la habilitación, que el pase, que si se va Troglio yo también, que nunca dije eso, que la lesión con Honduras que no le permitirá jugar contra Colón… Totono, media pila por favorrrrrr…
+ La bronca constante. Los reclamos de la gente se entienden, pero seguir pegándole al cadáver ya declarado cadáver porque justamente es un cadáver no es el mejor camino para alentar siquiera una esperanza de que se levante y ande.
LOS NUMEROS
+ 17º partido invicto consecutivo de Santoro al frente del equipo. Fueron 10 reemplazando a Burruchaga y otro tanto a Menotti, de los cuales perdió el tercero (vs. Colón, 2-3, Cl. 2005). En sus últimas tres etapas como DT del Rojo, incluyendo la actual, sus números son elocuentes: 21 PJ, 8 PG, 11 PE, 1 PP, con un 55, 55 % de efectividad. Se marcaron 30 goles (1,42 por partido) y se recibieron 18 (0,85). Los goleadores de sus equipos fueron Frutos con 5 y Montenegro con 4.
+ 2º partido con la valla invicta en lo que va del torneo. El anterior fue contra Arg. Jrs, 2-0 en la 4º fecha.
+ 29º empate oficial contra Huracán, con 69 victorias y 42 derrotas. Independiente habia ganado los ultimos 3 partidos oficiales.
+ 10º partido sin ganar como visitantes. 5 empates y 5 caídas marcan la racha negra. La última victoria fue contra Colón, 3-1 en el torneo anterior.
MINUTO DE ESPLENDOR
+ Minuto 30 del ST. Tras el gol anulado a Gioda, Independiente no sólo se pareció a un equipo de fútbol sino a un equipo protagonista. Jugadas de gol, algo de juego asociado, anticipo y marca; lo más importante, se recobró el dominio de la situación.
MINUTO DE TERROR
+ 1’ ST: De Federico se pierde un gol increíble ante la confusión de la defensa Roja y un Assmann ya vencido. Pánico en su estado más puro.
COPA DE ORO
Assman: De oro 24K con diamantes y bien lustradita. Confirmó que está haciendo un buen torneo a fuerza de atajadas formidables y sobriedad garantizada. Un merecido aplauso para alguien que supo resurgir de sus propias cenizas.
COPA DE PLOMO
+ Ledesma: Lento, torpe, poco claro con la pelota, parece cargar con la maldición que el puesto de 5 le depara a quienes se atrevan a ocuparlo. Tuvo una buena situación para marcar que desperdició y su expulsión (merecida porque pegó innecesariamente de atrás) fue un inevitable corolario para sus abundantes fallas.
COPA DE ORTO
+ Ubeda. Si el árbitro hubiera cobrado el gol válido de Gioda, en estos momentos estaría llorando como de costumbre y no fanfarroneando ante los medios con declaraciones tipo “esperaba que fueran un poco más agresivos”. Guarda Claudito, no te agrandés que el tarro a veces se destapa…
LAS DUDAS
+ Ya que se terminó llamando a Santoro de nuevo para que otra vez apague el incendio, ¿no hubiera sido mejor y más sensato darle la misma confianza que se le tiene ahora al inicio del torneo anterior, en vez de llamar al ahora defenestrado Troglio?
+ ¿Tanta fe se le tuvo a DiGregorio para ponerlo de titular y tan poca para terminar reemplazándolo en el entretiempo, regalando un cambio?
+ Faltaba poco y la jugada era sobre un lateral, lejos del arco. ¿Era necesario que Ledesma pateara de atrás al de Huracán para hacerse echar tan estúpidamente?
+ ¿Cómo diablos formará el mediocampo ante Colón, con tanto lesionado y/o expulsado?
+ ¿Cuántos partidos conseguirá jugar Grisales de aquí al fin del torneo?
+ ¿Por qué es tan difícil poner al Patito Rodríguez? ¿No lo quieren apurar o no le tienen fe?
+ ¿Qué es lo que hace falta para que el equipo se ponga las pilas? Porque se las puso, pero en el último cuarto de hora. ¿Por qué regalar tanto tiempo?
+ Jugando así, ¿llegaremos a los 25 puntos?
LA CERTEZA
+ Santoro arma sus equipos de atrás para adelante, eso es sabido. No es de esperar que los mismos nos regalen grandes espectáculos sino convenientes resultados, eso es no menos sabido. Putear a este equipo que juega con el planteo planteado por Santoro y no putear a Santoro es, siguiendo este razonamiento, contradictorio. Y si no vamos a putear ni locos a Santoro porque entendemos que pone el hombro para hacer lo que mejor sabe con su mejor esfuerzo, entonces tampoco corresponde putear al equipo que está tratando de salir del pozo a pesar de sus deficiencias. Reclamar sí, pero con criterio. La ansiedad a nada bueno conduce: vean si no el ejemplo de los vecinos.
Akai Oni.
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HACIENDO HISTORIA (por Pedrote).
Desde hace unos meses, en ESPN, están dando un programa llamado “RIVALIDADES DEL FUTBOL”, que consta de varios capítulos sobre distintos clásicos entre clubes, de todo el mundo.
En uno de ellos, el de Arsenal y Tottenham, el actual arquero del segundo de estos equipos, Paul Robinson (también arquero de la selección de Inglaterra) habla sobre la presión que ejerce sobre los actuales jugadores, la historia del club (primer equipo británico en ganar un trofeo a nivel continental), y el triunfante presente de sus rivales. Robinson dice que la historia está, pero que no es otra cosa, y dice algo que me llamó mucho la atención. Dijo que el y sus compañeros tienen que preocuparse por respetar al club donde están “creando historia por ellos mismos” y no viviendo de la historia pasada.
No es textual como lo dijo, pero es el significado que interpreté.
Esta idea de “CREAR HISTORIA” si bien inconscientemente todos la tenemos presente, al menos a mí, es la primera vez que me viene así presentada, como para intentar decir algo al respecto.
Y al respecto pienso, ¿hace cuánto que no tenemos dirigentes, técnicos y jugadores que vengan a crear historia, en vez de repetir una y otra vez, la historia de que “Independiente es un club grande que tiene que pelear arriba”, y casi siempre terminan naufragando en la mediocridad?.
También pienso que crear historia no es para cualquiera. Es para algunos. Sin embargo durante décadas, esos pocos que podían crear historia, mayormente estuvieron con nosotros. Aunque acá es dónde quiero detenerme: Hoy por hoy Independiente ofrece a los que pueden crear historia las mismas condiciones laborales y materiales, incluso hasta mejores, que los demás equipos del país. Sin embargo, y me parece que por acá pasa parte del asunto, ya no ofrece condiciones simbólicas, que hagan que un tipo que quiera crear historia, nos prefiera por sobre los demás.
Referido a esto, y haciendo un breve repaso del desarrollo histórico del club, jugar en Independiente en las décadas del 0 y del 10, era jugar en el club rebelde, en el políticamente incorrecto de la ciudad y de la liga; jugar en la del 20 era lo anterior, más el incipiente hecho de jugar con los mejores jugadores del país, los más agresivos y exitosos; en las décadas del 30, 40 y 50, era jugar con los que mejor y más lindo jugaban, independientemente del resultado; en la década del 60 (navarro, silveira y rolan mediante) era jugar en el equipo más ganador que había; en las décadas del 70 y del 80 era jugar en el mejor de América y del Mundo (como rezaba la canción), y en la década del 90, al menos en gran parte de ella, fue jugar en INDEPENDIENTE. Hoy ¿qué es jugar en Independiente?.
Acá aparece algo que no me queda claro, y creo que a quienes les debería quedar claro, tampoco les queda. Desde hace varios años, jugar en Independiente es lo mismo que jugar en cualquier otro lugar. Para un pibe que tiene que elegir donde probarse, para el que con un campeonato en primera le auguran futuro de crack, para el jugador hecho y curtido en el fútbol profesional, y para tantos otros casos, Independiente es lo mismo que cualquier otro club. Sin embargo nuestra historia así no lo entiende, y nosotros tampoco. Creo que esta cuestión de “crear historia” es lo suficientemente importante como para discutir cómo logramos que el actual Independiente pueda crear historia respetando al pasado, pero sin estancarse en el.
Pedrote