martes, 5 de junio de 2007

¿Cuándo vamos a volver a jugar?.

Por Vientopampero.


Longchamps era -y lo sigue siendo aún cuando hace años que adquirió la mayoría de edad y se transformó en ciudad- un lugar desconocido para muchos.
En ese ámbito de casas pobres, calles de tierra, raquíticas luces de alumbrado público contadas con los dedos de una mano y alambrados tras los cuales aullaban los perros a la luna, un niño soñador transcurría su infancia con esa felicidad que sólo es posible encontrar en los niños, porque los adultos aunque no debieran, se olvidan rápidamente:

la felicidad de jugar.

Cualquier juego era bueno, por más que de las chapas de cinc la pobreza golpeara en forma de gotas de rocío, de un farol, de una lámpara, de una estufa a querosén, de habitaciones divididas por cortinas de tela, de un piso de tierra.
El juego era el refugio, el mundo maravilloso e ideal, la manera de capear el temporal, el recurso alimentado por los padres del niño para hacerlo no sólo más feliz, sino para aislarlo de las responsabilidades, territorio exclusivo de los grandes.
Cada uno en lo suyo.

Y el niño entonces jugaba...

A la bolita, a la pelota, a la mancha, a las escondidas, con los autitos, recortando figuras humanas en papel ante la carencia de medios para comprar fuertes con soldados e indios, inventando jugadores de fútbol con el recurso de la plastilina, aprendiendo que no hacen falta grandilocuencias ni dinero para alcanzar el disfrute.

En esa infancia de juegos y sonrisas, con un padre y hermanos "gallinas" y una madre "cuerva", el niño se hace hincha de Independiente porque escucha -o quizás lo intuye, vaya uno a saber- que era un equipo que jugaba a la pelota y, (si bien no era el único), daba gusto verlo jugar según las propias palabras de familiares y vecinos.

Aparecía otra vez la vieja palabrita: el juego.

Ya no sólo como sinónimo de pasatiempo personal, sino como identificación, como un sentido de pertenencia, de encontrar iguales que lo priorizaban porque el juego estaba asociado al disfrute, a la felicidad, a las cosas bellas.
La ecuación era clara y entendible: si el juego es lindo y ayuda e Independiente juega, y encima gana, yo soy de Independiente.

Contra viento y marea el niño soportó el embate de familiares y amigos bosteros y gallinas, apoyado por su padre quien lo acompañó en esas épicas noches de radio y Libertadores, respetando su libertad de elegir, comiéndose las uñas, disfrutando los triunfos codo a codo, alentando como uno más aunque tuviera una banda roja en el pecho.

"Vamos Raulito, que hoy juega el Rojo" le decía con una sonrisa cómplice y esperanzada. "Vamos que jugando seguro que se gana más de lo que se pierde", enfatizando, machacando con la idea que marcaría al niño para siempre.
Y el Rojo no paraba de ganar, y el niño no paraba de abrazarse a ese padre formador, comprensivo y compañero en cada gol, en cada triunfo, en cada alegría. Aún en las derrotas.

El niño -grande ya- tanto que se emociona al escribir estas líneas, extraña los juegos, la vida chiquita con horizontes grandes, las formas caprichosas de las nubes en un cielo donde veía colosales figuras imaginarias, ocultas hoy tras el progreso de los árboles reemplazados por los postes de TV por cable.
Extraña los potreros que cedieron su lugar a casas con altos paredones donde reina la vida codificada y los niños hacen goles por computadora.

El niño acepta el progreso, no es un nostálgico perdido en un tiempo que pasó, un idealista a ultranza incapaz de entender, un empantanado en sus propios recuerdos.

Pero el niño cree que hay cosas que no se debieran perder y la esencia de lo que fuimos, de lo que somos, latente bajo el asfalto y el hormigón, bajo el humo de la contaminación disfrazada de progreso, cada tanto aparece en forma de muchachito salido del potrero para decirnos en la cara que contra todo, contra los cultores de la modernidad tilinga y manipuladora, los (desin)formadores de opinión -pobres tipos que se venden por 30 monedas, miserables bah, aunque se vistan de Armani- incluso contra el paso del tiempo, las flores escandalizan en medio de tanto chiquero.

Entonces el niño piensa que mientras haya quien se acuerde de jugar, habrá esperanza.

Pero el niño extraña a Independiente, cómo dudarlo, porque jugaba a la pelota.
Pero más extraña a su papá... sepan entender...

Viento Pampero

miércoles, 23 de mayo de 2007

Viejos Tiempos

Por Felipe Nicosia.


Primavera del 63.-

El pasado es un prólogo”. William Sakespeare.

Ese tarde del 22 de septiembre de 1963 era fría, los pocos grados penetraban nuestra ropa, un puñado de hinchas rojos subidos a la parte alta de la popular se arracimaban para soportar el viento frió, que filtraban los tablones de la popular visitante de Atlanta.


Veníamos de sufrir el 4 a 0 contra racing, esperábamos la aparición del rojo en aquel día gris, mientras gritaba “¡¡chuenga, chuenga!!” el vendedor de trozos de caramelos caseros, sin papel. Mi viejo mirándolo le dijo:
-Dame por un peso -mientras por lo bajo me espetaba- ¿sabes quien es?, es el “mono Gatica” el famoso boxeador- y en voz alta continuo diciendo- y este no miente, porque es hincha de independiente- mientras soltaba una sonrisa, y el Mono festejaba diciendo "hoy ganamos" mientras mostraba una gran risotada.-

Salieron los rojos a la cancha formando con Santoro, Navarro y Decaria; Ferreiro, Rolan y Maldonado; Vazquez, Mura, Conigliaro, Rodríguez y Savoy.

Luego vinieron las atajadas, de palo a palo de ese pibe flaquito, todo vestido de negro con un numero l blanco en la espalda, los goles iban a llegar después de los 30 minutos en el segundo tiempo de Mario Rodríguez y Conigliaro. El partido se gano.... dos a cero. El frió ambiente se fue transformando en cálida tarde de alegría, mientras saltábamos cantando con toda la voz en cuello:“...Porque este año, de Avellaneda... de avellaneda...Salió el nuevo campeón....
Luego vendrían los sucesivos triunfos y el segundo campeonato que disfrute en el bendito y feliz año 1963.

Otoño del 2007.-

“¡Ah, qué grande es el mundo a la luz de las lámparas! ¡y qué pequeño es a los ojos del recuerdo!”
Charles Baudelaire.

Hoy al ver a Santoro en el banco, los falshes del recuerdo hacen que al cerrar mis ojos vea al viejo, siempre serio, siempre a mi lado. Lamentablemente ya no esta, partió hacia el más allá pocos años después cuando aún yo era un muchacho. El fue el cimentador de esta fiebre del rojo, que hoy me conmueve.

Por eso quiero compartir las anécdotas de mi viejo con todos ustedes.
A través de sus relatos, aprendí este noble oficio de hincha incondicional del diablo. Sus palabras todavía resuenan en mis oídos, sobre los héroes de su adolescencia y juventud.
Así comenzare con la primera:

Los años veinte del rojo.-

“El tiempo es el mejor antologista, o el único, tal vez...”
Jorge Luis Borges.

Mi padre se quedo tempranamente sin su mamá a los seis años, ella falleció a los veintiséis años de tuberculosis ( fatal mal de la época), y debido a que mi abuelo siciliano poseía una empresa de pinturas y trabajaban en obras casi todos los días, incluso los domingos, un vecino seguidor del rojo, se ofreció para entretenerlo llevándolo a la cancha de Independiente, todos los fines de semana.

Así aprendió el primer estribillo, con el campeonato de 1922.

El objetivo de un buen general no es la lucha, sino la victoria. Ha luchado lo suficiente si alcanza la victoria.” Fernando Álvarez De Toledo Alba.-

“Si, si, señores...
yo soy del rojo...
yo soy del rojo de corazón...
Porque este año, de Avellaneda... de Avellaneda...
Salió el nuevo campeón....”

En el año 1924 independiente salía campeón, vio la trilogía copera de los años 1924, 1925 y 1926, este ultimo con once años. Recuerda que el viejo estadio de madera se había prendido fuego, y que Racing había prestado sin cargo la suya.

En esa época el equipo rojo contaba con un jugador de extraordinario talento, que a pesar de la corta edad de mi padre lo maravillaba, el “Mumo” Orsi, que luego se iría a la juventus de Italia del 30 al 35 donde saldría campeón y luego con la selección italiana en 1934 donde se coronaría campeón del mundo.
Recordaba el gol que había hecho Orsi contra Lanus, después de una gran jugada, y que con otros dos goles de Seoane (a quien llamaban la "chancha") otro jugador muy habilidoso, lograron el Campeonato, pero elogiaba a la magnifica delantera que conformaba el equipo.

Las apiladas famosas de Orsi la sufrieron varios equipos, tanto de la argentina como europeos que jugaron amistosos en el país. El equipo de Avellaneda que salió campeón en la era amateur formaba con: Isusi; Ferro y Ucar; José Pérez, Chiarella y Scoffano; Canaveri, Lalin, Rabaschino, Seoane y Orsi. En el año 26 salió campeón invictos con el siguiente equipo: Pérez, Debuglio, Uccar, Isusi, Ronzoni y Chiarella, Canaveri, Lalin, Ravaschino, Seoane y Orsi.

Orsi estuvo en el rojo del año 1920 a 1929, y salió campeón en el 1922 y 1926 con Independiente.-

Mi padre recordaba que Seoane y Orsi fueron una pareja excepcional en los años veinte. Asimismo todos iban a Avellaneda en esa época, no solo hinchas del Rojo, para ver el equipo sensación de 1926. Campeón e invicto.

Cada cosa tiene su belleza, pero no todos pueden verla.” Confucio.

La construcción del nuevo estadio producía una gran atracción, y la visera era vista como algo peligroso, se pensaban que cuando sacaran los armazones de madera se iba a caer.- Pero no se vino abajo y se subieron a la misma cientos de hinchas del Rojo el día inaugural, el 4 de marzo de 1928, era el primer estadio de Sudamérica de Cemento (el segundo en el Mundo). Se debe tener en cuenta que en esa época mi padre iba a la cancha de Huracán y se sentaba en los peldaños de tierra, ya que la cancha estaba en un pozo .

Éramos los precursores del progreso.


* datos y fotos obtenidos de Historia de Independiente de 1904 A 1987 .-R.R.EDICIONES S.R.L.



Felipe Nicosia

martes, 15 de mayo de 2007

De fusibles y chivos expiatorios.

Un artículo firmado por Martín Macchiavello para el diario deportivo Olé, sobre las reprobaciones contínuas hacia Emiliano Armenteros de parte del público de Independiente, motivó que FABIO ROJO le escribiera un e-mail dando las razones (al menos sus razones) por las cuales la paciencia del hincha había tocado fondo. E-mail que Macchiavello a su vez contestó.

Armenteros tenía futuro de As de la pelota, de digna promesa para el rey de copas pero... ¿qué sucedió?. Algo... o nada, mejor dicho, eso fue lo que sucedió pero... ¿es su respondabilidad?¿no supo cómo poner sobre el verde paño las virtudes que seguramente tiene?¿no lo dejaron?¿lo desaprovecharon?.

Las cartas parecen estar echadas en cuanto a su permanencia en el Club Atlético Independiente. Préstamo mediante, en breve se iría a jugar a España.

De Armenteros sí, de Armenteros no, de cómo opinar en contra de la corriente y de cómo expresar el desacuerdo. De todas estas cosas habla este artículo. Y de muchas cosas más también.


Shisus.


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El segundo fusible...

MARTIN MACCHIAVELLO mmacchiavello@ole.com.ar

Qepd Burruchaga. Sí. Ya fue. ¿Y ahora? ¿A quién silbar? ¿A Moreno por ser negro? ¿A Denis por el peinado? ¿A Eluchans por costumbre? No, el pibe del palo verde parece ideal, tiernito, el joven fusible que quedó en pie sin Jorge Luis a la vista. Armenteros volvió a caer. Responsable, seguro, de los casi seis partidos sin ganar de Independiente, de la anemia ofensiva de Montenegro, de la hernia de Herrón, de la futura venta de Ustari, del asesinato de García Belsunce. El caño al mexicano Méndez, que le regaló la amarilla al azteca, fue casual. Por eso, abandonó la cancha por 26 ocasión en 54 juegos en el club (casi el 50%) dentro de su escaso promedio de 57''. Mejor, porque el Rojo era un violín y Emiliano afeaba el show colectivo. Apenas vio tres tiros al arco en el ratito que estuvo. Lo justo y necesario como para caer, casi gratis, en la bolsa. Tenía que salir entre chiflidos para ganar. ¿Estaba cantado, no?

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Estimado Martín:

Alguna vez tuve el gusto de conversar largamente con Vos por teléfono. Sobre futbol, claro. Me llevé una excelente impresión (que sigo manteniendo) sobre un tipo claro para el análisis, llano, ameno, cordial.

Motivan estas líneas tu crónica "El segundo fusible".

El chico Armenteros asomó como una gran promesa. Muy bien, salió campeón mundial juvenil. La realidad, desde que lo trajo Falcioni hace 4 campeonatos, es que Independiente juega sin carrilero por izquierda. Y ninguno de los 3 DT lo sacaban del campo porque la estuviera rompiendo.

A excepción de un par de noches más o menos felices, Armenteros ha demostrado (como tantos otros) que ser promesa en un club chico no implica romperla en uno grande.
Que un chico de 20 años puede tener una falta de actitud constante hacia el juego, propia de un crack en retiro.
Que no es cuento lo de superar el "pánico escénico" o "la presión", y que las canchas de Futbol 5 están llenas de porteros, arquitectos, periodistas, taxistas y abogados que son grandes cracks, pero jamás habrían podido jugar en primera.
Que hay puestos determinantes en la función creativa y en la definición. Siendo el de él uno de ellos, jamás se erigió en "armador" y debe tener uno de los récords en la historia del club en materia de tiros errados al arco.

Y cuando digo "errados" no me refiero a masitas, ni tiros al medio del arco fácilmente dominados por el arquero rival. Me refiero a que Armenteros maneja un margen de error de 5/10 metros de ambos postes y 5/15 metros por encima del travesaño. Sumémosle que erra pases de 3 metros, no cabecea y usa una sola pierna.

Es muy fácil victimizar "al chico" porque también al lado suyo haya gente impresentable. Pero la tarea de este chico no es la de ser espectador ni tampoco la de ser un eventual entrador en juego. Su trabajo es ponerse el equipo al hombro o, en el peor de los casos, actuar de "rueda de auxilio". Y nada de éso. El chico corre y se distrae. Corre y la pierde. No corre y lo anticipan. Si el equipo es malo -no hay dudas- gran parte de la culpa es de sus pésimos rendimientos.

La paciencia del hincha con Armenteros ha sido (y sigue siendo) sublime.
Hoy hubo una silbatina intensa de todos los sectores. Creeme que la gente no tiene tal poder de organización como para complotar uniformemente contra el chico. Lo chiflan desde el alma. Lo chiflan porque ya es in-su-fri-ble.

Acaso también en esa apariencia indolente de Armenteros esté el meollo. Otros, como bien dijiste, no merecen estar en el Rojo ni en primera. Pero no reciben esa desaprobación porque exteriorizan deseos de satisfacer. Y éso es lo mínimo que puede ofrecer un trabajador de 20 años muy bien pago, que no ofreció espectáculo durante dos años.

Además, te ruego que no te lleves por un caño con amarilla para justificarlo. Livio Prieto le hizo caño con rotura de rodilla a Battaglia.

Y decime dónde está Livio Prieto...


Un respetuoso saludo

FABIO BUSTOS FIERRO

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Fabio. De acuerdo con lo tuyo. Sólo intenté decir que todos los palos van para el mismo pibe. Y que son merecidos la mayoría de las veces. Claro. Pero paga por el resto, que está en el mismo pobre nivel que él. O peor tal vez. Y el ejemplo de Livio Prieto es genuino. Aunque no costó tanta guita. Y para tu información, está jugando en Santa Clara, un equipo de mitad de tabla para arriba en la Segunda división de Portugal... Grazie.





MARTÍN MACCHIAVELLO

domingo, 6 de mayo de 2007

El futuro está en el club.

Por Chino Outes


Cuando Akai_oni tuvo la íncreíble inspiración de escribir "La crisis de la Identidad Perdida" no pudo describir mejor lo que tuvimos que "padecer" para llegar a ésto. Sí, a "ésto" de hoy.

En cualquier medio periodístico, como en cualquier calle del país, vemos que se habla de crisis. Bienvenida sea, a mi gusto.

La desesperación por alcanzar un título nos lleva siempre a pedir “refuerzos” y más “refuerzos”, sobre todo de “jerarquía”.

INDEPENDIENTE, hoy por hoy, no tiene el dinero para traer (comprar) jugadores que cumplan con este requisito: jerarquía.

Históricamente, y en general, nunca nos caracterizamos por traer a nadie de jerarquía. Los jugadores que incorporamos adquirieron jerarquía en el Club. Cuando llegaron, eran todos ignotos desconocidos que luego lucieron y crecieron, pero a partir de su llegada a INDEPENDIENTE.

INDEPENDIENTE y nosotros, deberíamos tener la suficiente tranquilidad para entender que lo mejor está por venir. ¿De dónde?. De la misma cuna de nuestro Club. Y si para esto debemos esperar, bueno, yo sí estoy dispuesto a ello. Además, otra no nos queda. Lo contrario sería seguir trayendo mediocridad como hasta ahora se hizo.

No sé es grande por comprar a "Pellerano", seremos muchos más grande cuando aprendamos a esperar lo que viene de la "cocina" del Club. Desde chico aprendí que la "comida casera" siempre es mucho más sabrosa y que además tiene ese "toque" de "cariño" por la camiseta, aunque después vengan "las grandes marcas de Europa" a querer comprarnos "la receta".

Hoy por hoy, querer al Club significa saber entender que INDEPENDIENTE está por encima de un resultado circunstancial o una mala campaña. Todo, en pos de no volver a cometer los viejos errores que marcó en forma cruda y certera Akai en su comentario.

Mientras tanto debatamos qué Club queremos, en lugar de rasgarnos las vestiduras a ver cuánto gritamos.

INDEPENDIENTE está “obligado” a recuperar la identidad perdida. La única forma de lograrlo es dándole continuidad y oportunidades a los jugadores que vienen “de abajo”, hasta encontrar la vieja fórmula que a tantos logros nos llevó. Para ésto se necesita tiempo. Es aquí en dónde no podemos perder la memoria. Es aquí en dónde debemos pararnos y no movernos ni un centímetro hasta alcanzar y recuperar esa identidad y ese carácter. Lo contrario nos transformará en “barriletes”. Para logralo, parece que debemos padecer, parece que debemos transitar la crisis. Pues entonces transitémosla, pero sin perder de vista ese objetivo.

Con esto no estoy diciendo que el viejo sueño de tener los 11 jugadores del Club, es posible. Hoy por hoy esto es imposible. Claro…algún jugador siempre hay que traer para que agregue (según corresponda) experiencia, carácter o fútbol, a los pibes que vengan “de abajo”. Pero ese “alguno”, como no tenemos “guita”, no tiene porqué ser necesariamente de jerarquía. Sería interminable la lista de “desconocidos” que llegaron al Club y después nos sacaron Campeones. El GRAN TEMA es SABER ELEGIRLOS. Tener gente que trabaje para ésto.

Una vez, en un Topic del Foro y “al borde de un ataque de nervios”, Javi se preguntó: "... pero... ¿cómo hacemos para traer jugadores?. ¿Cómo hacían los "gallegos" de antes?.

Cuando antes se traían jugadores que no los conocía ni "cadorna", había toda una infraestructura dirigencial que se ocupaba personalmente o por estricta y coherente delegación de funciones, de buscar jugadores. Había un gran trabajo en dónde los intermediarios, representantes y "otras yerbas" no existían.

Hoy, en el presente, deberían existir dirigentes que empiecen a laburar en esa misma línea que después copiaron todos los clubes del país. Sería una linda forma de empezar. ¿A quién le cabe alguna duda?. Pregunto: ¿a quién le cabe alguna duda que en nuestro país, en este mismo instante, no hay "un KUN" jugando al fútbol?. A mí no me cabe ninguna duda, es más, no hay uno, hay dos.

Pero no, escuchamos a cualquier “gil” que "nos viene a vender" jugadores porque somos incapaces de formarlos.

Macri lo primero que hizo fue "chorearle" a Griffa a Newell's, mirá que boludo que es. Y como no le alcanzó con ello, compró todo el Club Parque de La Paternal (Tévez, Riquelme, Gago, etc.) que era supervisado por Griffa. ¿De dónde los sacaba Griffa a los jugadores que sacó en Newell's y en Boca?. De un repollo ??. No ¡Simplemente tabajaba!

Y nosotros... ¿dónde estábamos?. Nosotros estábamos trayendo a Ferraro. Por si algún distraído no sabe quién es a la hora de "mirar jugadores", fue el que tenía a Messi y a Agüero en “el banco” en el primer partido del Mundial Juvenil y que Argentina perdió con nadie: ¡ESE TIPO TENÍAMOS NOSOTROS TRABAJANDO EN INFERIORES!

A INDEPENDIENTE le cuesta formar jugadores la nada despreciable suma de $ 2.000.000 por año, en promedio. En estos últimos 10 años, y considerando la fluctuación monetaria, el Club debe haber gastado no menos de US$ 10.000.000 en sus divisiones inferiores. Miren si no es una buena inversión: Milito, Agüero, Ustari. (sólo por mencionar “íconos”, nada más) “pagan” eso y “algo más” ¿verdad?.

Saber “mirar jugadores” es también querer laburar y salir a buscar en cada punto del país lo que en principio viene gratis y al que habrá que esperar un tiempo. Es probable que muchos queden en el camino, tal vez, pero nunca habrá sido un dinero mal gastado. El ejemplo más claro lo dí con sólo tres apellidos.

Sucede que ésto que propongo debería venir acompañado de una buena administración de los recursos financieros, una adecuada idoneidad para el cargo que se desempeña y una gran honestidad, virtudes que permiten que los resultados luego se vean en la cancha.

No me digan lo que están pensando, ya lo sé: éstos últimos atributos no se compran en el “supermercado” y la falta de ellos en estos últimos 17 años, forman parte de la crisis de la identidad perdida.


Muchas gracias, de verdad.

Chino Outes

martes, 1 de mayo de 2007

Mirando al futuro.

(Por Felipe Nicosia).


Siempre resulta oportuno echar una mirada al pasado, pero lo cierto es, que tan solo sirve como referencia, ya que el futuro lo construimos día a día.


Evocando los recuerdos:

“Hice un acuerdo de coexistencia pacifica con el tiempo, ni el me persigue ni yo huyo de él.... un día nos encontraremos”
Mario Lago.-

No siempre vi a un independiente de fútbol exquisito y ganador, en el año 1957 (tenía tan solo diez años quien narra), me toco observar un equipo mediocre que tambaleaba por la mitad para abajo de la tabla. No quiero dar nombres, por respeto a las familias de esos jugadores, pero algunos eran tan malos como los actuales.-

En 1960, la historia comenzó a cambiar, obteniendo el primer campeonato, con Toriani, Navarro y Rolan, Ferreiro, Silveira y Maldonado, Garro, Douksas, Walter Giménez, D’ascenso y R.F.Giménez, Tres de esos jugadores Rolán , Silveira y Dúksas, eran uruguayos, que se destacaron por su calidad coraje y amor propio.

Dicen que cuando hay garra en los lideres de un equipo, el equipo se forma detrás de esas personalidades, justamente pasaba esto con el independiente del año 1960, equipo de buena técnica y gran garra, aunque perdió la ultima fecha, en cancha de Atlanta, (con gol de Artime, que luego tuvimos en nuestra filas) logramos obtener el campeonato, a pura fuerza.

Luego se traerían jugadores de equipos locales que no rindieron, hasta que aparecieron en un partido con Gimnasia de la Plata, en la plata que ganamos en 1962 con tres chicos, que fueron nada menos que: Mura, Conigliaro( triunfo, no solo en independiente, sino también en Estudiantes) y Rambert (tío de pascualito), esos chicos fueron grandes jugadores, especialmente Mura que se lleno de gloria, y que atesoro en el baúl de mis recuerdos mas cálidos.

Pero tengo que recordar que el 29 de septiembre de 1963, si en el mismo año en que salimos campeones, perdimos 4 a cero ante racing, pero el equipo se recuperó y gano todos los partidos hasta la conquista el titulo. El equipo lo formaban Santoro, Navarro, Rolan, Ferreiro, Maldonado y Paflix- Bernao, Mura, Conigliaro, M. Rodríguez y Savoy.- y otros como Decaria, Trucchia, Bequi, Vazquez, Guagliardi, Seola, De la Mata (hijo).- Estaba en la misma cancha de Atlanta, con mi padre ese día esta vez le ganábamos a Argentinos Júnior tres a uno con goles de Bernao, Savoy y Mura este último de antología.

Les recuerdo que en 1964, año de la primera copa Libertadores de América que ganamos con gol de Mariulo Rodríguez a Nacional de Montevideo, la comisión directiva esta formada por: Presidente Herminio Sande, Vicepresidente 1º Ricardo Nicora, Vicepresidente 2º José Franco; Secretario General Roberto Scalise, prosecretario Luis. Sago, secretario de Actas, Antonio Di Pace; tesorero Raúl Martínez, Pro tesorero Dr. Alberto Fernández Arsuaga; vocales Antonio Cambón Luis Vazquez ; Carlos Rodríguez, Oscar Luca, Juan Carlos Mateo y Venancio Gallardo, en ese momento el club tenia 52.179 socios.

Se dijo en independiente por muchos años que e el club que tenia mas socios que independiente era el Automóvil Club Argentino. (*)

Por lo expresado, surgen por lo menos las siguientes consideraciones:

“Nunca andes por el camino trazado, pues el te conducirá únicamente donde fueron otros”.

Graham Bell.-

1. Hubo momentos humillantes, en la historia del rojo.-
2. Nunca independiente se caracterizo por compras extraordinarias de jugadores, sino algún jugador que casi siempre con el buen ojo de la dirigencia, llego a ser ídolo.
3. Siempre nos nutrimos de nuestras inferiores.-
4. Los uruguayos fueron parte importante de esa historia.-
5. Los jugadores duraban en los equipos muchos años, y las ventas eran muy esporádicas.-
6. Cuando las épocas fueron malas, siempre se alentó al equipo, nunca se paso del amor al odio por fracasos temporarios, a Independiente, yo lo vi campeón por primera vez a los 13 años, ya que el campeonato anterior en el año 1948, solo tenía un año.-
7. Teníamos, en proporción mas socios que en la actualidad.-

Actualidad:

“Muchas personas pierden las pequeñas alegrías en busca de la gran felicidad”
Pearl. S. Bucke.-

1. Tenemos proporcionalmente menos socios.-
2. No sabemos perder.-
3. Somos incapaces de disfrutar los partidos en familia.-
4. Tomamos a los otros equipos y su hinchada como enemigos, en lugar de contendientes, sin los cuales no tendríamos razón de existir.
5. Seguimos teniendo, el mismo amor por los colores.
6. Llenamos las canchas.
7. Nos faltan ídolos.
8. Damos lo que podemos, al pagar la entrada y/o cuota social y nuestro aliento desde la alegría y hasta las lágrimas.-
9. Consumimos todo lo que ayuda a nuestro club, en la media de nuestras posibilidades-.

Pensamiento:

“El hombre más feliz del mundo es aquel que sepa reconocer los méritos de los demás y pueda alegrarse del bien ajeno como si fuera propio”.
Johann Wolfgang Goethe

Leyendo Toffler (**), el otro día encontré que en los países centrales lo importante es el “JIT” “Just in time”, que traducido significa justo a tiempo, o sea el don de la oportunidad.

“En 1985, cuando el instituto de Ingenieros Industriales publico un libro titulado Innovations in Management:The japanese Corporation, el termino “kanban” lo que en occidente se llamo “JIT” apenas suscito comentarios. ....El sistema desarrollado por primera vez por Toyota, permitía que las cambiantes necesidades de los clientes establecieran el calendario. Hacia flexible el ajuste del tiempo en términos prácticos...”.
Creo que la dirigencia no necesita demostrarme que cumple con palabras dadas con respecto a las obras prometidas, sino con respecto a la honestidad intelectual.-
Pienso, que cada día se debe vencer el vertiginoso futuro, y la eficacia dependerá de las oportunas respuestas “JIT”.-

Los dirigentes:

“.-El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad.
Victor Hugo

1. Tienen que ser “JIT”
2. Deben dedicar su mayor esfuerzo en las inferiores.-
3. Tienen que tener creatividad para obtener recursos financieros.
4. Se fijarán como premisa, el acercamiento del simpatizante,.-
5. Incentivar a la peñas del interior, y en cada localidad y/o barrio la posibilidad de aproximarlo con medidas atrayentes.-
6. Efectuar reuniones, con la asistencia de socios para informar las actividades del club, y permitir departir opiniones con los mismos.-
7. Tiene que demostrar que esta convencido, de la importancia de los hinchas del club.-
8. Debe brindarle todas la comodidades a los concurrentes al estadio.-
9. Que la salida y entrada de la cancha, sean sitios diseñados para asegurar la circulación y la protección de los concurrentes.
10. Que los estacionamientos, sean amplios y protegidos, y se cobren precios en los cuales se demuestre el interés por abaratar los costos del socio.-
11. Deben estar preparados para los reemplazos frecuentes de jugadores, con una alternancia de suplentes de nivel, para evitar las desintegraciones de equipos.

Nosotros, los hinchas:

“Ámenme cuando menos lo merezca, que es cuanto mas lo necesito”
Proverbio chino.

Pienso, que tenemos racionalizar nuestras expectativas, ya que el amor por los colores nadie lo discute, pero la forma que lo manifestamos si.
No significa acallar nuestras disidencias, sino hacerlo con la inteligencia de no crear nuevos conflictos que conllevan a resultados negativos.

Supongamos que estamos en un pozo, a muchos metros de profundidad, acompañados por varias personas mas, y tenemos que encontrar una forma de salir. Seguramente la unión será imprescindible a la hora de aunar esfuerzos. Acostumbrarnos, que no habrá ídolos como antaño, sino algunos jugadores que den buen resultado. Tratar de no copiar lo peor de los demás, tengamos el concepto de exigir un fútbol de paladar rojo, y el aliento de paladar negro.-


(*) Dato obtenidos del libro Historia del Club Atlético Independiente, publicado por nuestro club en 1968.-
(**) Alvin y Heidi Toffler, “La revolución de la riqueza” 2006.-

miércoles, 25 de abril de 2007

La crisis de la identidad perdida

(Por Akai oni).

Introducción:

Las palabras que siguen a continuación fueron escritas en noviembre de 2006 para el foro de InfiernoRojo.com, inspiradas por la gran confusión de criterios y la total desorientación del camino a seguir para el fútbol del club mostrada por los hinchas tras los primeros traspiés del ciclo Burruchaga. Hoy la volvemos a presentar en este flamante Paladar Rojo, con algunas necesarias correcciones y actualizaciones pero exactamente con el mismo espíritu… y con las mismas esperanzas. (Akai oni).


Este topic va inspirado por otro creado por el Chino Outes, a propósito de que no hay equipo. El mismo me hizo pensar en varias cosas. Es largo, así que si no tienen ganas de leer pasen a otro tema. No me voy a ofender. Pero si llegan hasta el final, por favor opinen...

Desde que veo fútbol, en particular a Independiente (hablo del remotísimo 1973), recuerdo haber oído hablar siempre de la tradición de buen fútbol del club, de sus destacados jugadores y de las numerosas epopeyas realizadas. Lo del “paladar negro” es una metáfora surgida en la década pasada, pero que simboliza el gusto de los hinchas por el fútbol vistoso, técnico y bien jugado, no exento de corazón ni garra. Es decir, un paladar fino, acostumbrado a la más alta calidad, incapaz de aceptar imitaciones o productos inferiores.

Los hinchas, claro. Uno es hincha. Y del Rojo, nada menos. Uno aprendió a diferenciarse del resto, como los bosteros sin ir más lejos. Un amigo hincha de ese club me decía, no mucho tiempo atrás: “Sí, el equipo de Basile va al frente y juega lindo… pero eso no es Boca. ¡No es Boca! Yo quiero garra, sacrificio, huevos y ganar sufriendo”. Tenemos escuelas y paladares distintos, desde luego. La mayoría de los demás hinchas se conforman con ganar como fuere y a quien fuere y sólo tenemos algún paralelo con los de River y quizás Argentinos Jrs. en cuanto a la predilección por el fútbol bien jugado. Ergo, por el fútbol protagonista, de ataque y buen trato de pelota.

Los hinchas, insisto. Porque los dirigentes de nuestro club (no necesariamente los actuales, sino aquellos que están desde hace varios años atrás), que antes la tenían clara, en algún punto perdieron la brújula. Y habiendo sido capitanes de un barco -el club- con intrépidos tripulantes -el equipo-, acostumbrado a navegar donde fuera, de noche, con tormenta y en los océanos más bravos, hoy son apenas náufragos en una balsa que no sabe hacia donde va, que cada tanto divisa tierra y cada tanto amaga con hundirse. Es la imagen que me parece pinta mejor lo que aquí sucede: no se tiene idea de qué quiere hacerse con el fútbol del club.

Volviendo al comienzo, desde que recuerdo el perfil del técnico Rojo era claro: un tipo que favorezca el fútbol de ataque, que entrene un equipo protagonista y en lo posible, que sea “del riñón del club” (otra metáfora más o menos reciente). Sólo recuerdo como excepciones a Miguel Ignomiriello (1976, año de recambios y debacles) cuyo equipo vivió desbalanceado y perdió la copa Libertadores, y más cerca en el tiempo el Indio Solari, que aún siendo campeón en el ‘89 fue sordamente resistido porque su equipo “era amarrete”.

Repasemos la última década, más o menos donde se inició el despiole: la cosa empieza allá por el tenebroso 1990, donde el ex Ñuls Solari se va por malos resultados y estilo “demasiado práctico”; lo reemplaza el Pato Pastoriza, un tipo del club y de ataque. Dura poco y nada: el equipo es malo con ganas y se le refriega por la jeta su tendencia a vivir de asados. Se va, claro. En el ’91 hay pocos $$$ y se apuesta a la sobriedad extrema: llegan Bochini (tras su flamante retiro) y Carlitos Fren, que arman un equipo apostando a los pibes y con dos o tres refuerzos de terror (Hicks, p. ej.) traídos como de lástima por dirigentes reticentes. Ambos la pilotean hasta donde pueden, pero se tienen que ir entre insultos y acusaciones de inutilidad: aparentemente ninguno de los dos sabía nada de fútbol y en el fondo eran dos ladrones, en especial el Bocha que se levantaba tarde.

Hora de volver a las fuentes con un tipo serio (echado en su momento por un par de finales perdidas ahí): Nito Veiga y el paquete de jugadores del Padrino Aloisio: sólo Cagna y Perico Pérez se salvan del escarnio y el equipo renovadísimo fracasa. Veiga, recibido con bombos y platillos, se va abucheado por loser y viejo choto que no caza una del fútbol actual.

En busca de alguien aggiornado, toma las riendas nada menos que Pedrito Marchetta, aquel trasnochado rey del empate. A pesar de su estilo amarrete logra un subcampeonato, pero se lo echa argumentando que el equipo no jugaba a nada. Se trae entonces a Miguel Brindisi que toma la base de ese equipo, la pule y lo saca campeón local, de la Supercopa y de la Recopa. Pero dura poco y se va con el equipo pinchado y mucho misterio alrededor. Lo sucede el mítico e intocable Chivo Pavoni: 2 victorias, 3 empates, 4 derrotas y bye bye baby, otro que “no sabe nada”, incapaz –tan luego él- de entender que “acá hace falta garra”.

Es el turno del Zurdo López, por segunda vez en el club: se anticipa coraje, garra y sacrificio. Si bien gana la Supercopa del ‘95, siempre fue resistido por los hinchas a quienes el equipo nunca terminó de convencer (de hecho, la copa se ganó… perdiendo, aunque fuese en el Maracaná). Se fue en menos de un año, porque “está para un equipo chico”. En busca de más orden y todavía más sacrificio “a tono con estos tiempos, el fútbol lírico se acabó” se convoca a Gregorio Pérez, famoso por su aguerrido Peñarol. Logra golear a River en el gallinero 4-1, pero sólo gana ese y otro partido mas de los 10 que dirigió al equipo. Había que rajarlo “por chorro y por inútil”. Y se lo rajó nomás.

Los dirigentes comprenden ante el revés que hay que empezar de cero y confiar en los valores en ascenso y le dan la manija a Humbertito Grondona, un técnico joven y moderno que comprende la problemática actual, cuesta menos que otros... y está emparentado con los capos del poder futbolístico local, una mera coincidencia. Duró 9 fechas y se lo echó por las mismas razones que a Pérez. Llega el turno de Menotti: de un auténtico rejuntado de muertos en vida arma un equipazo espectacular que no salió campeón solamente porque el torneo se interrumpió poco antes del final y –ya contratado por la Sampdoria- debió abandonar el barco. Rara avis, Menotti fue quizás el único DT que no fue despedido en todo este período. Pero habría revancha…

Tomó el equipo Gareca, flamante DT y jugador muy querido a pesar del poco tiempo que estuvo en el club. Falló en sacar campeón al casi campeón equipo de Menotti y le fue peor aún en el repechaje para la copa con Colón, en 1997. Afuera entonces “por inexperto y blanducho”. Volvió Menotti y arrimó el bochín, pero nada fue lo mismo y se fue, entre puteadas de quienes hasta ayer lo alababan. Hacía falta “garra, experiencia y alguien que realmente sea del club”: sólo podía asumir Enzo Trossero. Le fue bien pero no salió campeón, el ciclo se fue desgastando y tuvo que irse en el 2000. Se buscó alguien que defendiera la pelota al piso y no costara mucho dinero: Osvaldo Piazza parecía el indicado, pero no lo fue. Sólo gano 10 de 34 partidos, con un final lamentable. Se lo echó “por segundón y fracasado”.

Volvió Trossero para el Ap. 2001 con el apoyo de toda la dirigencia, pero confirmando que segundas partes nunca fueron buenas: ganó 6 partidos de 16 y se lo invitó a retirarse “por no alcanzar los objetivos propuestos”. Tuvo que hacerse cargo del muerto el inoxidable Negro Clausen, sin apoyo dirigencial ni jugadores: le tocó la peor campaña de la historia. Mucha gente opinó que todo era culpa exclusivamente suya dada su inexperiencia en primera como DT y se tuvo que ir.

Llegó el Tolo Gallego, que de entrada no dio pie con bola y el equipo terminó decorando el fondo de la tabla, pero cuando tuvo los jugadores de Grinbank lo sacó campeón jugando (la mayor parte del tiempo) el estilo que le gusta a la gente y llegando al final con el último aliento. Pero al torneo siguiente –el cual todo el mundo anticipaba igual de exitoso- misteriosamente los mismos jugadores parecían zombies, y... se tuvo que ir.

2003. Ducatenzeiler, definitivamente a cargo del rumbo, se devana los sesos y concluye en que el fútbol de ataque es arcaico y demodé y que el club necesita un DT práctico, defensivo y corajudo, acorde a los tiempos. Basta de lirismos que a nada conducen. Llega Ruggeri y con él muchos jugadores, entre ellos el antiguo ídolo Luis Islas. Nadie lo quiere y el tipo poco hace para cambiar la situación con un equipo corredor pero sin fútbol. Tras colgar a Islas y culparlo de la situación, se va tras 5 derrotas en 14 partidos. Llega Chiche Sosa, que intenta pero no puede cambiar mucho las cosas que digamos y no lo dejan hacer la de Gallego: tras el resto del torneo donde se resistió lo que se pudo y como se pudo, con la promesa de traerle refuerzos en el futuro, repentinamente deciden rajarlo “para buscar un DT de auténtica jerarquía”.

Se opta entonces por volver a las fuentes y vuelve el Pato por quinta vez, pero el equipo (apenas reforzado) muy poco logra, fracasando especialmente en la copa. Cuando más arrecian las referencias a sus métodos arcaicos o a su gusto por los asados en vez del “trabajo en la semana”, por desgracia el técnico más ganador de la historia de Independiente se va del club y de este mundo, al menos sin haber tenido que sufrir el escarnio de que lo echen los infelices de turno.

Toma el timón nada menos que Bertoni, jugador emblema de los ‘70s y supuesto enamorado del fútbol ofensivo. Una campaña despareja hace que se lo invite a retirarse antes de tiempo “por malos resultados”. A Bertoni lo sucede rápidamente Monzón, otro icono del club: gana uno, empata uno y pierde el otro. Y decide irse sin que lo echen.

Vuelve entonces Menotti repatriado de apuro como genuino representante del fútbol de paladar negro que todos desean o parecen desear. Pero Cangele no lo entiende, buena parte de la hinchada no le tiene paciencia, el equipo funciona un partido sí y dos no y se lo echa tras sólo dos o tres victorias en 10 juegos. Toma el volante Santoro, que hace -inesperadamente- una buena campaña (perdiendo un solo partido) pero anunciando su retiro ya antes de empezar: fue sólo para dar una mano en la emergencia.

Mientras todos dudan acerca de si Santoro sí o Santoro no, los dirigentes no pierden el tiempo y vuelven a cambiar de rumbo. Se decide apostar otra vez a la coherencia y al pragmatismo y se contrata a Falcioni, que promete practicidad, sobriedad, sacrificio y puntos. Fútbol, no necesariamente. Logra un primer torneo aceptable gracias a la explosión definitiva de Agüero y el equipo se hunde al torneo siguiente, aunque (milagro) logra llegar al final de su contrato.

Es hora de buscar un DT que sea del riñón del club y que apueste al fútbol protagonista y de ataque, con una visión moderna: llega el esperadísimo Burruchaga, se contratan jugadores importantes (Denis, Montenegro, Gioda), el equipo arranca como los dioses… y luego se desinfla, obteniendo un cuarto puesto. Al torneo siguiente, las bajas (Orteman, Álvarez) se sienten más de lo esperado y los refuerzos (Moreno, Báez, Escudero) poco o nada aportan. Se habla de mala suerte, corren rumores de una cama de los jugadores, la situación no cambia. El equipo alterna partidos buenos y malos, no merece perder en muchos de ellos pero las derrotas llegan igual: la paciencia de la gente se agota con dos resultados tan adversos como inesperados y Burruchaga se ve obligado a retirarse.

Y otra vez vuelve a empezar el ciclo: llega Santoro por cuarta vez, con su humildad, su prestigio y su chapa de bombero apagaincendios a cuestas, mientras se comenta que su continuidad depende de los resultados y a pesar del apoyo mediático dirigencial se rumorean todo tipo de nombres para sucederlo. ¿Qué final le espera? El típico de los últimos quince años, parece.

Conclusión: se cambia de rumbo más que de calzoncillos. Se apuesta a un sistema y se lo desecha al primer revés. Si el ataque fracasa, se busca un DT práctico y astuto. Si el pragmatismo defensivo fracasa, de inmediato se quiere volver a las fuentes. Se habla de “identidad”, de “estilo” y de “coherencia”… y tenemos los antecedentes ya expuestos. No se sabe qué se quiere, no se sabe donde se apunta, no se sabe qué se busca. ¿Pueden esperarse éxitos en un panorama así?

¿Cuál es el verdadero estilo que se quiere? Si lo sabemos todos, ¿por qué tantas idas y vueltas? ¿No será hora de dejarse de joder y darle tiempo al tiempo? ¿De tener un poco de fe, cuando menos? ¿De no desesperarse cuando no se obtienen resultados en cinco minutos? La identidad Roja, mientras tanto, sigue perdida en el espacio, esperando que alguien la encuentre. Ojalá sea Santoro, y ojalá le demos el tiempo necesario.

Paladar Rojo

(Por Akai oni y Shisus)


“… Es que interpreto que talento mediano tenemos todos y guardárselo es una actitud desconsiderada hacia el tiempo disponible de los demás.

Al fin y al cabo, todo lo que nos insume un tiempo de lectura y es insulso o hueco nos termina por robar fragmentos de lo único que no podemos recuperar: La vida…”

FABIO ROJO


Bienvenidos a Paladar Rojo.
De la experiencia recolectada en los foros de Independiente, junto a varios participantes surgió la idea común –casi la necesidad, diríamos- de hacer este blog. La intolerancia y el apuro parecen ganar terreno y nos hacen olvidar qué debemos hacer, cómo es que llegamos hasta aquí pero sobre todo, nos están haciendo olvidar quiénes somos.

Allá todos los cuadros demás con su pasado, presente y futuro. Porque nosotros somos otra cosa, tenemos una identidad, una forma de entender el fútbol, y por dejar de lado eso para ir tras lo que está de moda, o tras lo que hace el ganador de turno, tras la fórmula para ganar, estamos dejando de ser Independiente. Y encima vamos de mal en peor.

A nuestra hinchada se la reconoce con una metáfora famosa a esta altura: la del paladar negro. Mientras muchos se devanan los sesos tratando de encontrarle un sentido o un significado, el mismo es bastante simple, como suele suceder con las cosas más complicadas de la vida: es una manera de apreciar el juego. Se dice que los perros de raza, aquellos de paladar negro, son tan sensibles que no pueden aceptar cualquier comida: lo mismo sucede con los hinchas del Rojo, acostumbrados a espectáculos de alto vuelo en las épocas doradas. No aceptamos imitaciones, ni gato por liebre, ni chicha por limonada, ni una cosa por otra. Somos fieles a las tres G (Ganar, Gustar, Golear), que llevamos tatuadas a fuego en nuestros corazones y que son el norte de nuestras preferencias futbolísticas.

El paladar negro es no sólo una manera de apreciar el juego, sino también una forma de vida. Y muy válida por cierto. No obstante, nada es perfecto y lo que nace de un elevado propósito a veces termina encerrado en sus propios límites, incapaz de desarrollarse, evolucionar y comunicarse. Vaya uno a saber, entonces, si lo que pretendemos hacer es digno de paladares negros: de lo que sí estamos seguros es que sí será apto para el paladar rojo, el que nos une a todos los que seguimos a Independiente y el que mejor define nuestros sentimientos. Este es nuestro propio cuento y lo vamos a contar a nuestra manera. He ahí el sentido de Paladar Rojo.

Este espacio tratará de ser fiel a nuestra historia, no para regodearnos en el pasado glorioso sino para reaprender lo que estamos olvidando. Se hablará de lo que pasa, de lo que pasó y lo que puede pasar, se aplaudirá, se criticará, se comentará un tema específico o en general, de fútbol o de política del club, etc. pero siempre tratando de parar la pelota, levantar la cabeza, meter la palabra justa en el corazón del área. Diciendo lo que hay que decir, opinando con sinceridad y adultez, gambeteando a la pavada y al conformismo. Jugando para un auténtico Paladar Rojo, qué duda cabe.

No siempre saldrá todo bien, claro. Hasta el mismísimo Bocha tuvo un mal partido alguna vez; qué queda para nosotros, simples, humildes, bienintencionados mortales. Nada menos ni nada más. En el afán de hacer alguna vez tropezaremos con la pelota, nos enredaremos y no faltará la vez que, tratando de ir para adelante, le peguemos muy arriba del travesaño. Pero confío en que la mayoría de los intentos rendirán sus frutos, dejando en el observador la sensación de que nos brindamos por el espectáculo, de que vamos al frente, de que valió la pena el pago de la entrada. De que, en suma, ponemos lo mejor que tenemos.

Jugadores hay, dotados de técnica, garra y la experiencia de mil finales: Akai Oni, Burbu, Chino Outes, Fabio Rojo, Felipe Nicosia, Punkfiction, Sgt. Pepper, Shisus, VientoPampero y Zupay

Habrá invitados ocasionales, y también invitamos a todos a que dejen su valiosa opinión. Que muchos estén de acuerdo podría significar que vamos por el buen camino; que haya varios en contra, tal vez indique que haya cosas por mejorar. O no. Todo esto lo develaremos con el transcurrir del tiempo.

El Tiempo… eso tan valioso, que prometemos hacer lo posible por no desperdiciar.


Akai oni

Shisus